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La iglesia Católica, Apostólica y Romana no necesita más escándalos. Sin embargo, nadie, desde el Papa Ratzinger para abajo, parece darse cuenta.
El presidente de Paraguay, el ex-obispo Fernando Lugo enfrenta un segundo reclamo de paternidad en menos de dos semanas. Ahora el niño tiene 6 años y la mamá, Benigna Leguizamón, de 27, quiere que el ex-obispo también le pase para la leche.
Lo más triste del caso es que Benigna indica que acudió al padre Lugo para que la ayudara con problemas personales y el sacerdote se aprovechó de ella y la embarazó.
El padre Lugo es emblemático de los sacerdotes católicos, que manejan una doble moral ante el dilema de tener apetitos carnales y enfrentar los mismos contra el voto de castidad de la curia. La iglesia es culpable, por no reconocer la calidad humana de los sacerdotes y eliminar el celibato. Encima es más culpable, cuando esconden la basura bajo la alfombra, como todos hemos visto, trasladando a los curas de parroquia cuando comienzan a tener problemas con los ó las fieles.
Y el padre Lugo es culpable de obedecer al papa. No usó condón con Benigna tampoco.