Thursday, June 25, 2015

Qué significa la verdad para la ciencia


Esta era la "nebulosa en Andrómeda" cuando mi papá creció. Hoy se le conoce como una galaxia. Imagen de Adam Evans CC BY 2.0, via Wikimedia Commons.

En días recientes estuve discutiendo con un amigo el tema del cambio climático global o "calentamiento global", como normalmente se le denomina. Le decía yo que el consenso científico es que existe un cambio climático y que es de origen antropogénico. Mi amigo, que pertenece a una corriente de pensamiento político en términos generales opuesta a aceptar el cambio climático, me decía que no, que eso era una opinión y que la verdad objetiva no se establece en base a la opinión de la mayoría.

Me llamó mucho la atención el hablar de una "verdad objetiva". Sin entrar a discutir qué es una verdad objetiva, lo que le quiero decir a mi amigo es que para la ciencia, la "verdad" sí la establece la opinión de la mayoría, en base a la interpretación de la evidencia disponible; si la evidencia apunta en una dirección clara se habla de un consenso científico. El consenso se establece alrededor de una teoría, la cual podemos definir como una explicación que se ajusta a los hechos, que se ajusta a la evidencia tal y como la percibimos y tal y como está disponible en el momento.

Al momento la teoría indica que el cambio climático es real y que es de origen antropogénico.

Aquí es donde tenemos el problema de hablar de cosas diferentes. Mientras mi amigo busca una verdad objetiva (y parece pensar que él es quien está en posesión de la misma, la cual parece ser diferente del consenso científico), la ciencia ha establecido una "verdad provisional" representada por la teoría indicada. Sin embargo, la diferencia entre esta "opinión" científica y la opinión política de mi estimado y querido amigo (cero sarcasmo aquí) es que la comunidad científica está prontamente dispuesta a cambiarla por una nueva y mejorada teoría, una mejor explicación, que puede ser un giro radical, de 180° con respecto a la anterior. Todo lo que se necesita para cambiar a una nueva "verdad" (una teoría mejorada o distinta) es una ampliación del conocimiento sobre el fenómeno estudiado, en este caso, el cambio climático. Nuevos hechos y evidencia que salgan a la luz podrían motivar tal cambio de opinión.

Así que, a la luz del conocimiento actual y la evidencia, el cambio climático es, según el consenso de la comunidad científica, verdadero y de origen antropogénico. No voy a entrar a discutir esos hechos, pueden revisar alguna discusión sobre ellos en el sitio de NCSE, así como un tema más cercano a casa por el Dr.. Edgar Cifuentes en Guateciencia. En el momento en que se introduzca nueva información y nueva evidencia, este consenso podrá variar.

Así que la ciencia no conoce una verdad objetiva, como la entiende mi amigo. Es una verdad variable, mutable y que puede evolucionar. Basta con ver como, en el transcurso del siglo pasado, los astrónomos pasaron de hablar de "nebulosas" a hablar de "galaxias", al entender que las nebulosas no eran nubes sino agrupaciones de una cantidad tal de estrellas que se encuentran tan distantes de la Tierra, que se ven como partículas de humo formando una nube (de allí el término nebulosa). Y ese es el poder del pensamiento y el método científico, la capacidad de poder evolucionar y cambiar la perspectiva, que ha conducido a los grandes avances de la ciencia de los últimos 200 años

Comentario de mi dilecto amigo el doctor Enrique Pazos:

Hola Anibal, pues yo concuerdo con tu punto de vista, totalmente. La confusión siempre se origina en el diferente uso de los términos, dependiendo del background de cada persona. Por ejemplo, cuando hablamos de consenso científico, estamos realmente diciendo que diferentes mediciones, hechas de forma independiente, nos muestran que la temperatura ha ido en aumento. Por lo tanto hay consenso científico.

La gente que cree que la ciencia cambia de opinión de la noche a la mañana es porque no están bien ubicadas en el panorama global de la ciencia. Por ejemplo, el caso que mencionas entre nebulosa y galaxia ilustra el punto. Allí la diferencia es semántica, pues la naturaleza de esos objetos no va a cambiar porque les pongamos un nombre u otro. Es el mismo caso de que si Plutón en planeta o no. Plutón será siempre el mismo objeto con sus mismas característas sin importar que le llamemos planeta o no. Muchas veces la gente cuyo conocimiento científico es superficial se agarra de estar discusiones semánticas para decir que la ciencia cambia de opinión. Es cierto que lo hace, pero este caso es solo en apariencia.

En el fondo, la ciencia se fundamenta en evidencia y la evidencia son hechos. Los hechos no están sujetos a discusión. Si uno desconfía de los hechos, lo que corresponde en que alguien más recolecte su propios hechos y evidencia. Esto es lo que ha pasado con el clima. Cada quien ha hecho sus mediciones. La gente puede equivocarse, pero es muy poco probable que todos se hayan equivocado de la misma manera, y que como resultado concuerden con que la temperatura esté en aumento.

Entonces, para estar en la misma frecuencia es necesario aclarar lo que entendemos por consenso y que los cambios semánticos son superficiales y no de fondo.

Wednesday, November 23, 2011

Atlas en Belice


La semana pasada hubo dos acontecimientos interesantes:

1. Ví la pelicula de "Atlas Shrugged" parte 1 con mis hijos (lo disfruté)
2. Visité Belice por trabajo (conste que interesante no quiere decir "lo disfruté")

Bajamos la película desde iTunes y, gracias a Steve Jobs, disfrutamos de unos 90 minutos de una buena adaptación del libro. Los valores de producción no son los mejores pero ya sabíamos que la película es "low budget" así que lo dejamos pasar. Mi hija ya conoce la historia pero mi hijo no se la sabía y aún así la disfrutó y se quedó esperando la 2a. parte. A ver si se logra.

Luego, visité Belice. Lo interesante fue que, entre los clientes que visitamos, conocí a un señor que tiene un servicio de "water taxi". Sin dar específicos, me decía que su inversión es muy alta, sus costos operativos (combustibles especialmente) van al alza, tiene alrededor de 50 empleados que dependen de su trabajo en la empresa pero el gobierno interfiere en sus operaciones tratando de dictar los precios que debe cobrar a los usuarios por el transporte, mismos precios que no le permitirían una operación rentable.

Y, deja vu, sus palabras me quedaron grabadas: "hay días que me dan ganas de cerrar e irme a otro lado, porque si no me dejan ganar dinero no tiene objeto que sacrifique mi tiempo con mi familia y mi salud en este trabajo".

Y comentamos como parece ser algo malo decir que se tiene un negocio para ganar dinero. Como si el "bien común" pagara los gastos. Cuando lo que sí es cierto es que si un negocio como este no gana dinero, el afectado no es solo el empresario sino los usuarios, que pierden la oportunidad de usar un servicio importante y los empleados, que pierden su fuente de ingreso.

Interesante porque, después de refrescar en mi mente la historia de "Atlas" este señor me decía precisamente lo mismo que la Sra. Rand expresaba en su libro: si los "depredadores y llorones" no dejan actuar a los "movers and shakers" con toda la libertad que requieren, va a llegar el momento en que estos empresarios tiren la toalla.


A veces la vida parece novela y a veces la novela se parece a la vida.


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Monday, July 4, 2011

Cuando la estrategia y la ley divergen... o coinciden?


El anuncio, la semana pasada, de la negativa a inscribir a la candidata de la UNE-GANA Sandra Torres fue una sorpresa, creo, tanto para los oportunistas que estàn intentando hacer pasar esa candidatura ilegal como para los guatemaltecos respetuosos de la ley, que hemos estado a la expectativa del resultado de estas "movidas".

Mi opiniòn, compartida por los abogados con quienes he discutido el asunto, es que esta mujer no puede ser candidata por prohibiciòn constitucional. No importa que el matrimonio "no haga grado" como ella alega ni que se haya divorciado; estuvo casada con el presidente durante 4 años y el espìritu de la ley segùn quedò plasmada en la constituciòn es evitar el uso de los recursos del estado para que se haga campaña; eso es precisamente lo que ella hizo y lo que la constituciòn pretende evitar, al quitarle no su derecho a elegir y ser electa sino la ventaja injusta que tendrìa sobre los demàs candidatos.

Tristemente, la decisiòn apegada a derecho del registro de ciudadanos parece estar en lìnea con la estrategia nefasta de esta gente, ya que les da la oportunidad ahora de seguir en campaña desde la posiciòn del martirio y la persecusiòn polìtica; segùn ellos dicen ahora no fue una decisiòn segùn derecho sino a consecuencia de las "fuerzas oscuras" que "conspiran" contra el bienestar de los guatemaltecos.

El drama continùa y va a ser interesante ver en què termina puesto que el potencial para el conflicto se està haciendo alto y serìa prudente, de parte de todos los candidatos, evitar el enfrentamiento cuando lo que queremos es construir una Guatemala mejor, con paz y seguridad para todos.





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Monday, December 27, 2010

Querido Santa Claus:

Te preguntarás por qué te estoy escribiendo tan tarde después de la navidad. La razón es simple: quería que terminaras tu trabajo repartiendo todos los regalos que te pidió la gente este año, para que tuvieras un poco de tiempo y contemplaras mi solicitud.

Ya sé que hace varios años que no te escribo, a pesar de lo cual me has enviado fabulosos regalos todos los años, lo cual te agradezco mucho. Muy listo de tu parte, enlistar la ayuda de mi familia y amigos para que me hagan llegar tus regalos.

Este año no fué la excepción. Recibí lindos regalos, como esa camisa color ladrillo que me dió mi mujer y el libro de los Beatles que me dieron mis hijos. Muy buen gusto tienes, Santa. Muchas gracias, de nuevo.

Sin embargo, pensé escribirte para ver si logro convencerte de que me traigas otro tipo de regalos y en otra escala de tiempo.

En vez de traerme regalos en diciembre, quiero ver si te convenzo de que me traigas mis regalos todo el año.

Y como ya tengo todo lo que quiero y cualquier cosa más que necesite, la puedo comprar, en vez de cosas materiales, te tengo una lista de cosas que no puedo comprar. Esa lista, corta pero sustancial, es la siguiente:

- El amor y apoyo de mi familia

- La compañía y cariño de mis amigos

- La confianza y respeto de mis colegas, jefes y clientes

- Y, a riesgo de parecer candidata a reina de belleza, la paz para Guatemala y el mundo.

Espero que no sea mucho que pedir Santa. A cambio te ofrezco portarme bien y tratar cada día de hacer el mundo un lugar mejor.

¡Feliz año 2011 y saludos a la familia, a los renos y a todos tus duendes!

Cariñosamente,

Zarek

P.S.: Si te queda un espacio, aunque sea pequeñito, en tu costalito, te pediría también un poquito de tiempo para actualizar mis blogs... Abrazos


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Tuesday, December 14, 2010

Los verdes se alegran y los ingenieros también!

Chevrolet Volt. Foto de Wikimedia Commons.


Para este tan anticipado retorno de El Chapín Escéptico, he estado meditando sobre una maravilla de la tecnología automotriz moderna y un milagro del muerto viviente, General Motors.

Cual Lázaro, el General regresó más fuerte que nunca, con una línea de productos impresionantes, como el nuevo Chevrolet Camaro (lindo aunque mi Mustang lo es más), el fabuloso Cruze y la introducción del primer híbrido recargable (plug-in hybrid), el Volt.

Y así, comienza la nueva era del auto eléctrico. Irónicamente, con un vehículo con motor de gasolina!

Los periodistas del automóvil han estado alborotados desde la introducción del Volt. El primer auto eléctrico realmente práctico, el Volt aparenta ser un producto casi terminado, a pesar de ser el 2011 el primer modelo de este innovador vehículo. Con una autonomía eléctrica real de entre 50 y 80 kilómetros, el Volt no depende de un receptáculo eléctrico de 220V para volver a casa si la batería se agota; su motor auxiliar de gasolina se arranca automáticamente, de manera casi imperceptible, a fin de generar la energía eléctrica necesaria para continuar el viaje.

Y esa característica, la cual según todos los reportes es casi invisible para el usuario, es lo que hace que el Chevrolet Volt sea un vehículo realmente práctico. Si ocurre una emergencia o una desviación de la rutina, el conductor no tiene que sufrir la ansiedad de no saber si regresa a su casa con la carga remanente puesto que basta cualquier estación de gasolina para satisfacer las necesidades energéticas de un Volt con la batería descargada.

Claro que esta maravilla no es gratis. En los Estados Unidos, un Volt tiene un precio básico de $41,000, lo cual puede ser compensado con un crédito al impuesto sobre la renta federal de hasta $7500, el cual es otorgado por el gobierno como un incentivo a la compra de un vehículo híbrido ó eléctrico. Esto, sin embargo, representa una considerable inversión, muy por encima de los vehículos preferidos por las masas, como el Toyota Corolla ó el Honda Civic, los cuales no cuestan más de $20,000 en ese país.

Así que mientras la tecnología de almacenamiento eléctrico no avance hasta el punto en que la autonomía y el precio de un vehículo eléctrico sea comparable a la de un auto propulsado por un combustible originado en los restos de los dinosaurios, el Volt y otros vehículos como él, que seguramente pronto aparecerán, son el compromiso perfecto para los ambientalistas que quieren declarar su amor por la naturaleza al tiempo que satisfacen sus necesidades de transporte.

Y para los ingenieros, como yo, el Volt es un triunfo de la tecnología, una muestra del poder creador de la imaginación del hombre, que le permite trascender a las limitaciones de su naturaleza original y aspirar a un mejor futuro.


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Tuesday, October 5, 2010

Revisando mis archivos...


Revisando mis archivos me encontré este discurso que escribí para la inauguración de la sala de ventas de Jaguar en Puerto Rico, en mayo de 2000. Uno de los buenos recuerdos de mi trabajo de más de 20 años con la Gran Petrolera y un buen recuerdo de uno de mis mejores jefes, así como una memoria agradable de mis tres años como "expat" en Puerto Rico. La foto que acompaña me la tomaron ese día.

Buenas tardes.

Agradezco a Ralph y a Jaime la oportunidad que me dan de dirigirme a ustedes esta noche, oportunidad que voy a aprovechar para hablarles del desafío que representa el desarrollar un producto como Havoline Energy y el desafío mayor que representa el mejorar un producto como Havoline Energy.

Yo creo que es claro, para todos nosotros, que la sociedad actual se enfrenta al tremendo reto de conservar y proteger el medio ambiente. Y ese reto representa, al mismo tiempo, conservar los limitados recursos naturales de los que disponemos. Con esta premisa, en 1992, nos dimos cuenta, en Texaco, de la necesidad de desarrollar, en colaboración con los fabricantes de automóviles, un aceite de motor que contribuyese a las necesidades, de ese momento y del futuro, en el sentido de reducir las emisiones de gases como el CO2, que es uno de los contribuyentes al efecto de invernadero y el calentamiento global; y de reducir el consumo de gasolina, que está relacionado también con las emisiones de CO2. Surge la inquietud, naturalmente, de cómo el aceite puede influir en estos factores. Para entender esto pongámonos por un momento en los zapatos del fabricante del motor del automóvil. Para él, el aceite lubricante es un componente más del motor, un elemento que tiene fricción y que requiere de potencia para ser bombeado por el interior de ese mecanismo. Sin embargo, a diferencia de otros componentes del motor, el aceite puede ser reemplazado con relativa facilidad; es cuestión únicamente de remover un tapón y un filtro, drenarlo y colocar aceite nuevo. Por otra parte, los dispositivos del motor que pueden reducir las emisiones de gases dañinos a la atmósfera, tales como catalizadores y sistemas especiales de inyección de combustible, son extremadamente costosos en su desarrollo, en términos tanto de tiempo como de dinero. Desde esa perspectiva, el desarrollo de un aceite lubricante, con mejores características de fricción (léase, con menos fricción interna) y que sea, por lo mismo, más fácil de bombear y consuma menos potencia durante la operación del motor, se vuelve sumamente atractiva, especialmente por el hecho de que el desarrollo lo paga el fabricante del aceite y no el fabricante del vehículo.

Este aceite que se pretendía desarrollar, en 1992, tenía que cumplir con varias restricciones: reducir más la fricción que un aceite convencional; ser más fácil de bombear, lo que implica un lubricante de baja viscosidad; pero al mismo tiempo proteger de igual manera o mejor a todos los componentes del motor contra el desgaste y la acumulación de depósitos; en pocas palabras, cumplir con todos los requisitos de rendimiento de los motores existentes en ese momento y en el futuro cercano mientras que debía permitir reducir el consumo de energía dentro del motor y, por lo tanto, ahorrar combustible y reducir las emisiones de gases. Por si esto fuera poco, tenía también que ser un producto relativamente económico, lo que inmediatamente descartó el uso de costosos fluidos sintéticos.

El equipo de investigación y desarrollo de Texaco en Gent, Bélgica, utilizó aceites bases minerales no convencionales, de los llamados Grupo III y un paquete de aditivos único, para formular el producto Havoline Formula 3 Energy 5W30. Inicialmente, se vendió únicamente a los fabricantes de vehículos europeos, para llenado en fábrica. Y tengo que decirles que Texaco tuvo un éxito extraordinario y difícil de igualar en el negocio de llenado en fábrica en Europa. Hubo un momento, entre 1996 y 1997, en que el 100% de los fabricantes de vehículos europeos usaban Havoline Formula 3 Energy en sus vehículos nuevos. Hablamos de marcas como Jaguar, Ford, Rover, Mercedes Benz, BMW, Volkswagen, Volvo, Renault, etc. Aún más, algunos de los fabricantes reescribieron sus requerimientos para aceite de llenado en fábrica alrededor de las características de Havoline Formula 3 Energy 5W30. Está de más decir que la introducción del Havoline Energy en los mercados europeos y asiáticos ha sido un éxito resonante. Se han realizado un sinnúmero de pruebas, por organizaciones independientes de Texaco, que han comprobado la capacidad de Havoline Energy para reducir el consumo de combustible. Ejemplos: en España, el Ministerio de Industria comprobó alrededor de 6% de economía de combustible, comparado con un aceite convencional; en Tailandia, la Universidad de Tecnología Thonburi del rey Mongkut comprobó entre un 3 y un 6% de economía, dependiendo del vehículo; en China, el Ministerio de comunicaciones comprobó un 2% de incremento de economía de combustible comparado con un aceite sintético; y lo mismo en Australia, Sudáfrica, Malasia, etc. Si todos los vehículos que circulan en Puerto Rico utilizasen Havoline Energy y lográsemos conseguir al menos un 3% de economía de combustible en cada uno de ellos, eso equivaldría a 38 millones de galones al año o alrededor de 50 millones de dólares en ahorros por consumo de combustible.

Y no hemos hablado del intervalo de cambio. La economía de combustible se mantiene durante toda la vida del aceite, que puede ser fácilmente de 6,000 millas entre cambios.

¿Qué nos depara el futuro? Esperamos tener un nuevo producto para fines de este año, para ser utilizado en los vehículos de modelo 2001. La industria automovilística está modificando las especificaciones para los aceites de motor este año y, obviamente, el Havoline Energy de nueva generación deberá cumplir con todos los requerimientos de los fabricantes. Adicionalmente, se espera mejorar la economía de combustible y extender el período de cambio; se habla de la capacidad de llegar a 20,000 millas entre cambios de aceite, aunque es poco probable que los fabricantes recomienden intervalos de cambio tan largos.

Con todo esto, pretendo mostrarles el compromiso de Texaco con sus clientes y con el medio ambiente. Recuerden que hay tres formas de conservación: reutilizar, reciclar y reducir. No vamos a hablar hoy de reutilizar y reciclar pero sí de reducir: reducir el consumo de combustible, a través de un aceite lubricante conservador de energía y reducir el uso de lubricante, a través de un intervalo de cambio más largo. Todo esto sin sacrificar, en lo más mínimo, la protección de los componentes del motor. Esta es la base de nuestro compromiso y de nuestro liderazgo tecnológico en la industria, con productos como Havoline Energy. Muchas gracias.


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Sunday, October 3, 2010

¿Dogmatismo en el movimiento libertario?

En las últimas semanas y meses se me ha hecho cada vez más incómoda la postura de algunos de mis amigos libertarios en cuanto a algunas situaciones que, para mí, son evidentes y que ellos insisten en negar.

Esta incomodidad no cambia mi postura libertaria en lo absoluto; sigo pensando que el gobierno es un "mal necesario" y resiento cualquier intervención de las autoridades que afecta mis derechos y libertades. Lo que no quiero es tomar esa postura como un extremo dogmático y decir que el gobierno no debe intervenir en ninguna de mis actividades...

El tema que ha motivado la mencionada incomodidad es el del cambio climático. Cualquiera que esté sujeto a los derrumbes en las carreteras y otras consecuencias de estas continuas lluvias durante los últimos meses, que han trastornado completamente mis rutinas e interferido con mi amada libertad de locomoción (sin mencionar el costo en términos de sufrimiento humano), no ve mucho problema en aceptar el hecho de que experimentamos cambios en el clima. Más importante que el temporal, porque temporales hemos tenido en el pasado, es el cambio en los patrones de temperatura de los oceanos. La formación de tormentas tropicales al sur de las costas de México es algo inaudito. Y si nos vamos a buscar otras pruebas de cambio climáticos, podemos referirnos a los estudios de avanzada de las compañías petroleras, que ya están pensando en comenzar a explorar en el oceano Ártico, en vista del retroceso del casquete polar.

Así que, desde mi punto de vista, el querer negar el cambio climático, llámesele calentamiento global o como sea, es similar a la negación del Holocausto o del VIH como vector del SIDA. Sin embargo, organizaciones libertarias como el Cato Institute, rehusan aceptar el cambio climático y muchos de mis conocidos y amigos libertarios siguen esa corriente.

La preponderancia de la evidencia científica es a favor del cambio climático, con una fuerte probabilidad de que sea de origen antropogénico. Y me siento cómodo expresando esa postura sin ser admirador ni seguidor de don Al Gore.

Desafortunadamente, en el caso del cambio climático, no hay otro actor que los gobiernos para regular las actividades humanas que pudieran influenciar el aumento de los gases de invernadero. Pensar que el mercado va a resolver este problema y todos los demás y que las personas, de su libre voluntad, van a actuar en unísono para el bien común es similar a pensar que el comunismo funciona porque los humanos son tan bondadosos que todos van a trabajar aunque no se les pague porque "algunos necesitan de su ayuda".

Y todos sabemos que una de las causas del fracaso del comunismo fue la extremadamente baja productividad del sistema económico donde, en las palabras de los mismos afectados, "nosotros hacemos como que trabajamos y ellos hacen como que nos pagan".

El pretender dejar en las manos de la gente la realización de metas conducentes al bien común es una ilusión. En eso, tanto los libertarios como los objetivistas estarán de acuerdo conmigo, porque los seres humanos somos muy egoístas y actuamos únicamente en función de nuestros intereses particulares.

No se piense que yo también me estoy engañando pensando que los políticos que manejan el o los gobiernos son también benevolentes... ese es un problema adicional que tenemos que afrontar los votantes.


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